jueves, 7 de mayo de 2009

El niño del pulgar vendado


"Érase una vez, en una calle 27, una familia que deseaba mudarse. El menor de la familia, al ser tan pequeño, no entendía muchas cosas y no le gustaba la idea.
Llegó el día, el pequeño lloró porque extrañaría a su viejo hogar y a todo lo que la rodeaba, su madre se quedó un rato con él en la casa vacía mientras comentaba el pasado de sus hermanos mayores que ya habían experimentado la mudanza en el pasado, pero el niño no hacía caso."
Camino hacia la nueva casa, recordaba las cosas que hacía en la vieja. Esas que no volverán.
El lugar ya era conocido, me mudé con mi tía y junto con todo el entorno de la residencial, la vieja residencial. Aunque ya frecuentaba ese lugar, todo, de alguna manera, era nuevo para mí.
Me costaba conseguir cosas que hacer mientras arreglaban la casa. Las paredes rotas, el piso también, las bolsas de cemento, las tablas e infinidad de material de construcción.
Cantaba las viejas canciones de moda, nada era lo mismo. Quería conseguir amigos, así que salí a buscar a algunos que conocía de antes, lo malo es que la mayoría me llevaba por unos 3 ó 4 años, cosa que no me gustaba mucho, tenían gustos e intereses no tan afines a los míos.
La causa
Pasó un tiempo y descubrí un "vicio", un sol la hora de Super Nintendo y dos la de Play y Nintendo 64. Yo no perdí nada y hacía lo que sea por conseguir por lo menos un sol. Tomé confianza al joven que atendía y logré cambiar con él un par de sus juegos por un par de los míos temporalmente.
La razón de la existencia
Poco después del descubrimiento del vicio, mi padre me dijo que debíamos ir a la casa de mi abuela para visitarla. Yo, obediente, fui a bañarme y, por accidente, cerré la puerta con una mala maniobra y mi dedo resultó herido. Mi papá se alarmó y me ayudó con ella para luego ir a una clínica. En verdad me dolía, mi pulgar estaba aplastado y mi uña, destrozada.
Llegamos a la clínica, entré y salí con el pulgar vendado. No recuerdo detalles de eso y menos de la casa de mi abuela.
Un día caluroso, me dijeron que mi tío que vive al lado, tenía una bicicleta vieja para mí, una que podía regalarme y con ella entretenerme un poco. Obviamente pensé que no podría maniobrarla bien porque tenía mi pulgar vendado y en malas condiciones. Tuve muchos problemas al principio, pero logré manejar normal.
No sé cuánto después de eso, llegó una noche. Una noche especial, muy especial.
Quería saber cuánto demoraba en darme una vuelta a la residencial montado en bicicleta, estaba muy aburrido como para pensar en eso. Al final me decidí y fui a hacerlo. En el camino, por detrás de todo, cruce la villa militar que se encuentra cerca. Observe a la multitud reunida, una muchedumbre que reía y jugaba a las escondidas. Yo, curioso, voy a ver con cautela - ¿Puedo jugar con ustedes? - pregunte con la inocencia de un niño de 9 años a una joven - Claro, pero primero preguntale a Rodrigo - me dijo apresurada - ¿Quién es Rodrigo? - respondí confundido - ¡El es chico de polo naranja! - me responde riendo. No esperé y me dirigí hacia el chico del polo naranja. - ¿Puedo jugar con ustedes? - interrogué nervioso - ¡Claro! ¡Yo cuento! Pero debes decirme tu nombre - me dijo ansioso - ¡F-fernando! ¡Me llamo Fernando, Fernando Chi! - obedecí como todo un militar.
El juego empezó y yo debía ocultarme junto con muchas personas a las cuales debía conocer, muchas de ellas eran mayores, tanto como los que mencioné antes y lo mejor de todo es que habían muchos de mi edad también.
Jugamos muchas veces más, conté un par de veces también, así aprendí un par de nombres.
Se hizo tarde y algunos que vivían cerca se quedaron, conversamos y yo les contaba como me había chancado el pulgar y mis experiencias en la clínica.
Desde ese día les prometí regresar todos los días a jugar con todos ellos.
Mi padre salió a buscarme y, por suerte, me encontró. Me despedí de mis nuevos amigos y me fui hacia mi casa, estaba ansioso por contarles a todos que por fin conseguí amigos.
Al día siguiente busqué a Rodrigo, el chico de polo naranja. Me invitó a pasar a su casa y ahí estaban todos, los mismos del día anterior.
No tardé en notar que su casa era el lugar en donde todos se juntaban en el día para jugar super y play para luego en la noche jugar escondidas o algo parecido.
Jugamos Street Fighter, un juego muy común para mí. Nadie sabía hacer las técnicas especiales de cada jugador y alguien debía enseñárselas, claro que sí, ese fui yo. Notaron que yo sabía jugar muchas cosas y se quedaban sorprendidos.
En ese grupo al cual frecuentaba, estaban Rodrigo, el hermano mayor de Diego; Diego, el hermano menor de Rodrigo; Andrea, la hermana mayor de Rodrigo y Diego; Verónica, la empleada de la familia Rodrigo; André, el chico del cuarto con balcón; Abdel, el legendario Abdel; Farid, el hermano de Diego grande; Diego grande, el hermano menor de Farid (ambos primos de Luigi que en ese tiempo tenía 7 años).
No sé como acabar de escribir todo esto, son muchas cosas. Puedo explayarme mucho más, pero no ahora. Tengo que alistarme para ir a la universidad.
Hasta otra.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Michell Duel Monsters


Michell, Maicol, Michelón e infinidades de apodos que puedes ponerle a esta mente brillantemente artística y misteriosa, es el creador del más grande, extenso y complejo juego, Michell Cards.
Existieron 3 y media generaciones de este juego de cartas intercambiables:
1st Gen: Un juego tipo Pokémon en el que evolucionabas a tus "mostros" y existían tipos, desde el clásico fuego, planta y agua, hasta el misterioso steel y el fantasma.
2nd Gen: La más extensa y compleja generación de las Maicol Cards. Personalmente, es mi favorita. En ella tenías una gran variedad de tipos, elementos, combos, dioses, escorpiones, versiones malignas, Metroids, dragones, guerreros, snipers, KIRYU, voladores, máquinas, honguitos, los legendarios guardianes, elementales, guardianes elementales y una gran variedad, "siempre que Michell quiera". ¡Por supuesto! Podías fusionar tus tipos y hasta evolucionar a tus dioses.
En este juego, tenías capácidades increibles de ataque, bloqueo, efectos y owneds.
Lo mejor de esta es que podías asistir a "eventos" en los cuales Michell escodía cartas nuevas en el parque que está frente a su casa en los arbustos, espinos, entre el pasto y lugares inimaginables.
2 y media Gen xD: No era muy distinta a la segunda, es solo que, con el tiempo, las Michell cards no pegaban como antes. Dado todo esto, formamos una nueva con efectos un poco menos pendejos y con trabajo por equipo, claro, sin olvidar a los pequeños pupílos. También existía la tabla de puntuaciones para subir de nivel para que te regalen nuevas cartas y ownear a tus amigos diciéndoles que tienes más "level".
Michell pronto notó que esta era la oportunidad para que él empiece a jugar (sí, el creador nunca jugaba) claro, se hizo las cartas mas pendejas del juego, pero él no jugaba por puntos, solo lo hacía para probarte y, si le ganabas, obtenías más puntos y una carta pendeja (claro que ganarle no era lo más facil del mundo).
3rd Gen: El duelo estratégico de línea de defensa y ataque, el juego que terminó con las cartas del artístico Michael.
No era muy bueno, aunque la calidad de las cartas era mejor y estaban a colores. No habían muchos tipos, pero si una reglamentaria muy extraña. No triunfó entre todos, ya que se mudaron y no era muy bueno. Michell, como siempre, no parecía consternado.
En fin, esta ha sido una reseña de las Michell Cards a grandes rasgos, espero profundizar algún día porque, en verdad, el segunda generación tiene una gran historia y también la segunda y media.

martes, 5 de mayo de 2009

Phoenix Brigade

Luigi, "Tuigi", o como quieras decirle, es uno de mis amigos.
Esta pequeña criatura, además de ser consumirdor de zinc, muchas Pringles, cero gaseosa en el pasado y equis cosas, es mi gran rival si del EXE 3 se trata.

Apresurado, pensativo a veces, misterioso en otras, callado en ciertos momentos, extraño, lector de la Frikipedia, amante de la comida de su hermana, entre otras cosas más frikis aun. Luigi hace honor a su nombre residiendo en el pequeño país europeo, Italia.
¿Te preguntas cómo lo conocí? Ni yo me acuerdo, solo sé que estaba entre "ese" grupo al que conocí en el pasado.

Desde pequeño todos íbamos a su diminuta casa en la que, en una ocasión, el pequeño Tuigi casi sufre un accidente mortal a causa de un juego de niños. No quisiera pensar en un descenlace faltal.
Era pesado, insoportable y engreído, muchos me preguntaban cómo cojones lo soportaba, ni yo me acuerdo. Poco a poco, el pequeño creció y se fue a Italia, todos lo extrañábamos hasta que volvía cada cierto tiempo. Poco a poco se acostumbraba a la vida allá en Europa. Poco a poco cambiaba, mas no crecía. Poco a poco el pequeño hablaba con voz mas gruesa. Poco a poco su abuela estaba cada vez más orgullosa de él. Poco a poco describía las cosas de una forma distinta. Poco a poco sentía cosas que no admitía. Poco a poco extrañaba más la resi.

¿Algún día te quedarás allá? Tu destino está en ese lugar, chaval.

"Un EXE 3, Chi."


http://phoenixbrigade.blogspot.com/


viernes, 1 de mayo de 2009

*Splash*

Comprando en Burguer King, encontré a una pareja que pedía alguno de los tantos combos que ofrece el rey de las hamburguesas. Lo gracioso es que el chico recibió un PWN del día: una Pepsi bien destruida en el suelo, cosa que no soporté al igual que la risa.
Luego del accidente, la señorita que les atendía les sonrío y amablemente les entregó otra Pepsi tamaño regular.



PWNED:
http://www.youtube.com/watch?v=Fhb89V43KWc&feature=fvst

Al compás de la cumbia


"Señoras y amas de casa, ya llegó el GRAN pack de un ketchup Compass, 4 latitas de atún ¡y lo que todos querían disfrutar con su pescado con tomate! ¡Un CD de los 15 útimos éxitos de la cumbia!"
Maldición, esa oferta me enferma, además no es muy usual comer atún con ketchup y cumbia, ¿no?

¿Tomas una?

Esto pasa cuando ves la portada de un libro desde el ángulo equivocado. Te terminas distrayendo o quizás quedas atrapado en pensamientos que no tienen nada que ver con lo que andas haciendo y te distraes mucho más.

No te dejes llevar

Haciendo hora en la universidad, me percaté de algo muy curioso en la vendomática de las gaseosas... ¡Maldita sea! La coca bajó su precio en veinte céntimos y, junto con ella, su contenido líquido.
Sí, está comprobado, equis con la coca uwu ya van dos veces que me compro esa coca cola versión de 410 mililitros y el resultado fue el mismo: cuando la gaseosa cae, el gas se expande y al abrirla se hacen muchas burbujitas que se atoran en la garganta que, por cierto, no es nada cómodo.